miércoles, 13 de noviembre de 2013

Las preguntas


 
¿Haz escuchado alguna vez la expresión "¡ésa es una pregunta tonta!"?
Bueno, reflexionemos un poco acerca de esta expresión. Creo que lo que se quiere señalar es más bien una falta de lógica o de oportunidad  en el cuestionamiento, y estas fallas proceden de quien formula la pregunta, no de la pregunta en sí.
Por lo tanto, me parece más correcto, si hay que dar un calificativo a las preguntas, denominarlas como necesarias o innecesarias.

Una pregunta necesaria nos ayuda a aprender, a comprender, a despejar una duda.

Una pregunta innecesaria es inoportuna, o está fuera de contexto. Recuerda la vez que en la clase todos levantaron la mano para participar y ganar un punto, pero el que parecía más ansioso por responder, en vez de dar la respuesta, preguntó: "¿me puede decir qué hora es?", o bien, si es la hora de comer y vienes de jugar con tus amigos, sería innecesario preguntar: "¿me debo lavar las manos?", etc., etc.

Procura que tus preguntas sean necesarias. 

jueves, 17 de octubre de 2013

El bien que se hace...


Creo que de algún modo todos buscamos el bien.
Ya sea que lo recibamos o lo demos, buscamos el bien,
como por ejemplo.... ¡sólo comer pizza y nachos con queso! Eso está bien... pero a tu cuerpo le hace mal.
¡Escuchar música con el volumen máximo!, te hace sentir bien, pero a tus oídos les hace mal.
Jugar en vez de estudiar, es más divertido, pero te hace sacar malas notas.
Ignorar las reglas del juego te hace ganar... pero te crea rencillas y enemigos.
No escuchar las recomendaciones de tu familia te hace sentir libre...pero terminas extraviandote en el camino.

A ver, revisemos. En cada situación que buscamos el bien obtuvimos un mal como consecuencia...cómo se explica esto?

La explicación es sencilla: principalmente buscamos el bien para nosotros, sin tomar en cuenta a los demás.  Además no vemos la relación entre una acción y su consecuencia, por lo tanto, nuestro bien se convierte en mal a continuación.

Si tomas en cuenta a los demás y piensas en cómo pueden afectar tus acciones a tí mismo y a otros, aún puedes seguir buscando el bien, y muy pero muy probablemente no se te regrese un mal.

¿Qué piensas acerca de esto?




lunes, 14 de octubre de 2013

¡ SE ME OLVIDÓ !

 
He aquí una recopilación de frases que te sugiero evitar:
 
¡Se me olvidó!
¡Se me perdió!
¡Me lo sacaron de la mochila!
¡Dejé el folder en casa!
¡Lo dejé en el otro salón y está cerrado!
¡Es que falté ese día!

Seguramente ya tienes claro los casos en que se ocupan estas frases. Personalmente no me gustaría verte ocupado, inventando una nueva versión de alguna de ellas. Y lo digo porque quien utiliza estas frases está preparando un camino dentro de sí, un camino hacia la justificación, hacia la excusa, hacia el pretexto.

En un entrenamiento físico, con cada repetición de un ejercicio nos hacemos más hábiles o más fuertes. De igual forma, al repetir una y otra vez la justificación nos hacemos cada vez más hábiles para mentir. Esto no significa que las excusas sean más creíbles cuanto más se practican, sino que quienes las practican, internamente empiezan a desconfiar de sí mismos, a tal grado que cuando quieren emprender algo no tienen el suficiente empuje. Todo es cuestión de tiempo. Mejor no te pongas en situación de utilizar alguna de las frases arriba escritas. 



martes, 12 de marzo de 2013

Po y los cinco furiosos

En "Los secretos de los cinco furiosos" encontrarás grandes enseñanzas, como:

1. El significado del kung fu: la excelencia del ser.
 
2. El kung fu no consiste sólo en pelear, cada uno de los cinco furiosos aprendió del kung fu aquello que le faltaba para ser un guerrero:
Mantis aprendió la paciencia.
Víbora aprendió a ser valiente.
Grulla aprendió a confiar en sí mismo.
Tigresa aprendió la disciplina.
Mono aprendió a ser compasivo.

¿Y qué aprendió Po?

¿Y tú...?
¡Tú también puedes ser excelente!


martes, 22 de enero de 2013

Las opciones

Tengo una evidencia más de que eres inteligente. Lo eres porque siempre sabes lo que es necesario  hacer. Sí, ya sé que en este momento te estás riendo por dentro. Pero yo confío en tí, más de lo que tú confías en tí mismo. Hagamos, pues, un ejercicio de imaginación. Imagina que eres un náufrago y el mar te arrastró hasta una isla. Luego de estar a salvo, ¿en qué piensas?.
1. En jugar un buen juego de video.
2. En ir al cine.
3. En no hacer la tarea.
4. En aventarle una bola de papel a tu compañero de enfrente.

Como te has dado cuenta, ninguna de estas opciones tienen sentido en la situación en que te encuentras, ya que eres un náufrago. ¿Qué es entonces lo que tienes que hacer?
¡Cierto! Buscar alimento, buscar o formar un refugio y a continuación pensar en cómo escapar de la isla. Como ahora puedes ver, las opciones que tienes están claramente definidas por tu situación.

Pasemos ahora a tu situación actual. Estudias en la secundaria, sabes usar una computadora, el teléfono celular y tienes conocimientos de varias disciplinas, como las matemáticas, la historia, la música o incluso el inglés. Bien; no te parece contradictorio que sabiendo lo que hay que hacer elijas las opciones que te desvían de tu preparación?

Hay una explicación clara: tienes muchas opciones.

No tienes las limitaciones del náufrago. Tus opciones son tantas que incluso no tienes que elegir, sólo dejas que las cosas pasen. Pero en tanto que eres inteligente, ya es hora que deseches todo aquello que no te sirve en tu preparación y hacer lo que sabes que es necesario hacer. Recuerda: yo confío en tí,


martes, 15 de enero de 2013

El temor

Puedo asegurarte que eres muy inteligente. Pero algo pasa dentro de ti que obstaculiza el ejercicio de tu inteligencia. Algo pasa cuando el profesor te pregunta algo y no tienes respuesta, o cuando evades pararte frente a la clase. Algo pasa... se llama temor.


Este temor tiene grados y el más ligero es la inseguridad. El segundo grado es el miedo, es lo que te hace sentir que estás en peligro, te hace querer huir...
- de un plumón y un pizarrón blanco,
- de responder correctamente aún sabiendo la respuesta,
- de sacar a alguien a bailar, etc.

El temor te obstaculiza. Tienes miedo de sobresalir. Evades sobresalir. Lo haces porque tienes miedo de lo que puedan decir tus amigos si sobresales. Sientes que puedes perderlos y prefieres mantenerte al nivel, es decir, actúas para ocultar el miedo. Así que a cambio de la seguridad de contar con tus amigos dejas a un lado tu propio crecimiento.

Pero también evitas equivocarte. Y si no te equivocas tampoco vas a crecer. Equivocarse tiene mucho valor. Pero no te gusta equivocarte, como tampoco te gusta perder, sino siempre ganar.

Como habrás notado, la esencia del problema es el temor. El temor obstaculiza tu inteligencia. Y sería una gran idea que pudieras ejercerla, que es lo mismo que decir que puedas superar tus inseguridades y miedos.

¿Qué piensas acerca de esto?
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